Un día como otro
Hoy, al igual que otros días continuaba mi viaje, mi camino no era largo, tan solo iba de camino a casa, mi esposa e hijos dormían, yo regresaba del trabajo, estaba agotado, pero ¡eran necesarios esos desvelos y esfuerzos!, quería que mis hijos tuvieran lo mejor, que algún día se volvieran grandes artistas, astronautas, doctores, deportistas, psicólogos, veterinarios o dentistas, quería que fueran grandes, pero entonces en un abrir y cerrar de ojos todo eso desapareció, se fue ¡justo en frente de mis ojos, lo perdí!; estaba afuera de mi casa parado en medio de la calle, y observaba atónito y perplejo, mis ojos no parpadeaban, lo ví, era el, tenía un bat es sus brazos, lleno de sangre; el, estaba lleno de cortaduras y raspones, mordidas, moretones, sus heridas sangraban, al igual que el bat, ¡fue todo tan rápido!; y en ese momento, sin pensarlo salí corriendo de el carro y lo alcancé, me lancé contra el, lo golpeé, hasta dejarlo inconsciente, tan inconsciente que mis nudillos también sangraron, mis ojos lagrimeaban, el estaba tirado, rápidamente corrí hacia adentro de la casa busqué en la sala; esperanzado; en la cocina, afuera en el patio, en el pasillo, arriba en el cuarto de mi hijo mayor, luego de el menor y después en mi recamara, ahí estaba, ella estaba tirada, sin movimiento, sus uñas estaban destrozadas, tenía golpes de bat por todos lados, pero su cara no fue tocada, mas que por las lágrimas de dolor y de miedo, por suerte aún seguía viva, “¡el imbécil no lo logró!” pensé, pero ¿y mis hijos? Salí rápidamente de la habitación, pero no sabía a donde ir, así que me quedé parado por unos instantes y entonces lo escuché, sonaba como un pequeño ruido desde el closet, fui a ver de qué se trataba, al llegar lo abrí de golpe y noté que en una esquina estaba mi pequeño hijo, tembloroso y lleno de miedo, al verme no puso una cara de alivio, fue todo lo contrario, huía de mi, y yo ¡no comprendía el porque¡, pero traté de calmarlo y le pedí desesperado que me dijera donde estaba su hermano, el no podía ni siquiera verme, así que mejor lo dejé ahí y le dije que no se fuera de su escondite, entonces cerré de nuevo las puertas y bajé extrañamente mi hijo mayor estaba tirado entre adentro y afuera de la casa, totalmente golpeado de la cara, tenía la nariz deshecha y los ojos cerrados, parecía muerto, pero noté que respiraba al igual que mi esposa aunque tanta sangre le bloqueaba la respiración y lo puse bocabajo, para que la sangre no lo ahogara, pero ¿cómo es que no lo ví antes?... entonces sin más corrí a zancadas hacia el teléfono y llame a un hospital, mi familia está herida, ¡alguien irrumpió mi casa! ¡PORFAVOR APURESE ES UNA EMERGENCIA!, al bajar el teléfono ví uno de mis brazos estaba sangrando, lleno de cortaduras y raspones, mordidas, moretones y mis nudillos estaban, además, sangrantes ¡de la golpiza que le di¡…a… oh Dios yo lo golpeé, el tenía el bat, el bat con el que golpeé a mi esposa, en sus manos, porque quería defenderse, a el y a su madre, por eso seguía viva, y cuando lo vi, corrí al carro y el se quedó parado en la puerta, amenazante y entonces fue cuando paso todo esto… yo, yo, yo no se que decir, estaba llorando aún sin soltar el teléfono y aún sin dejar de ver mi brazo, corrí arriba y bajé a mi esposa en mis brazos y la senté en una silla y lavé un poco sus heridas, igual hice con mi hijo mayor; desde abajo podía oír a mi hijo menor llorar amargamente, yo estaba arrepentido, pero ¿por qué?, ¿porqué lo hice? Y comenzaba a aclararse todo, estaba en el trabajo desesperado, porque estaba cansado y comenzaba a enojarme, y tome una botella de lo primero que encontré y lo bebí hasta el tope y manejé de regreso a casa, y pasó todo esto, ¡como quisiera que supieran lo arrepentido que estoy!, los extraño y los necesito, por su bienestar los dejé, pero les doy mi dinero, ¡tuve suerte!, no maté a ninguno, pero como quiera ¡lo lamento como si hubiera sido así y ahora odio el alcohol desde entonces!
Karura chan creations
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